Las caballerizas
El núcleo central del antiguo cortijo, donde se ubican las instalaciones de restauración, se ve acompañado de nuevas formas:
La corraliza exterior ha sido cubierta formando una gran sala dividida en diferentes ambientes pero respetando su unidad con el edificio principal. Lugar para la lectura, la conversación o para compartir una copa mientras se juega una partida de billar. Un espacio polivalente pensado también para las reuniones de empresa o la celebración de comidas privadas.
La cortijada de las habitaciones, identificadas cada una de ellas con el nombre de uno de los cortijos de la zona. Desarrollo de volúmenes, luces, materiales y continuas referencias a la arquitectura tradicional almeriense.
El patio que ocupa la piscina, identificada como una balsa dentro de una corraliza y perfectamente adaptado al terreno.
Las instalaciones de equitación, con su marcada personalidad arquitectónica circular, como si definiese una nueva curva de nivel del terreno en el que se levanta.
Todo el conjunto apenas es perceptible desde el exterior ya que todo se ha desarrollado respetando el protagonismo principal del antiguo cortijo. Los nuevos elementos se han mimetizado con el entorno, incrustándose en el terreno, integrándose con el relieve.








